El verdadero valor del vino tiene poco que ver con el precio
- Iván González Gaínza

- hace 7 horas
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En diciembre de 2025, durante una breve visita a Tenerife, Iván recordó algo sencillo pero poderoso: se puede beber vino en cualquier situación y sentirse completamente cómodo con la elección.
Vivimos rodeados de publicaciones en redes sociales donde se descorchan botellas raras y se exhiben etiquetas que la mayoría de nosotros solo veremos en una pantalla. Y eso está bien: la aspiración también tiene su lugar.
Pero ¿con qué frecuencia los aficionados “normales” al vino se encuentran con esas botellas en la vida real? ¿O están dispuestos a pagar cientos de euros simplemente para abrir una botella en casa?
No demasiado a menudo.
Y, sin embargo, los grandes momentos con vino suceden en todas partes. A veces con una de las botellas más raras de las Islas Canarias… y otras con vino a granel anónimo servido en una garrafa o botella sin etiqueta.
Ambas experiencias pueden generar una felicidad absoluta.
Un tesoro canario poco común: cinco años de espera
En las fotos, Iván aparece con uno de los vinos más raros de las Islas Canarias: una botella de Victoria Torres Pecis, de La Palma.
En 2020, durante el confinamiento, teníamos más tiempo del habitual y decidió llamarla. Hablaron de vino, de la vida y de su trabajo y, quizá con cierta ingenuidad, Iván le preguntó si consideraría permitir que nuestra recién creada empresa de distribución representara sus vinos en Mallorca.
Ella acababa de firmar con un gran distribuidor nacional y amablemente nos sugirió intentar comprar stock a través de ellos.
Así que Iván lo intentó… y lo intentó. Durante cinco años trató de conseguir una sola botella para probar su vino y comprobar si realmente estaba a la altura de su reputación.
Y finalmente, en una pequeña tienda de Tenerife, la encontró.
La abrió con su madre para celebrar su cumpleaños. Nada sofisticado: solo el vino, unas almendras y un momento maravilloso compartido entre los dos.
El vino era exquisito: refinado, puro y expresivo.
¿Valió la pena la espera? Absolutamente.
Fue uno de los vinos “naturales” más bellos que Iván ha probado nunca.
Precio: 56 € por 0,75 L
Valor: incalculable
Una botella sin etiqueta… y pura felicidad
En las otras fotos, Iván pidió una botella sin etiqueta, que bebió en un vaso tipo tumbler.
Estaban en un guachinche - el equivalente canario de un celler rústico mallorquín. Lugares anclados en la tradición, donde la comida es casera, los precios son honestos y no hay manteles ni formalidades.
No hay carta de vinos. No hay botellas con contraetiquetas prometiendo mineralidad o tensión.
Solo tres opciones: tinto, blanco seco o blanco semiseco. Todos servidos como vino a granel, elaborados al estilo tradicional.
El tinto que probó era fresco, jugoso, humilde y sin pretensiones.
Lo bebió en una mesa de madera sencilla, rodeado de amigos de la infancia, acompañado de comida simple, mientras pasaban la noche arreglando el mundo.
Fue un vino delicioso, que ofreció tanto placer como cualquier botella con un nombre prestigioso.
Precio: aproximadamente 4 € por litro (dentro de una cuenta de unos 20 € por persona)
Valor: también incalculable

Dos vinos, dos momentos distintos, el mismo valor
Ambas experiencias fueron perfectas, cada una a su manera.
Un vino natural, raro y largamente esperado, compartido con su madre.
Y un vino humilde y anónimo, compartido con amigos de toda la vida.
Precios distintos, contextos distintos, pero la misma riqueza emocional.
Y ahí está la clave: el verdadero valor del vino no lo determina su rareza ni su coste, sino el momento que ayuda a crear.
Iván pagaría ambos precios de nuevo - 56 € y 4 € - sin dudarlo, si eso significara volver a sentir la misma calidez, conexión y sensación de hogar.
Por qué esto importa: confianza en tus elecciones
Disfrutar del vino no tiene por qué ser complicado, y desde luego no debería resultar intimidante.
Tanto si eliges una botella de 60 € como un vaso de 4 €, lo que realmente importa es:
Las personas con las que estás
El momento que celebras
El placer que el vino te aporta
La confianza en tu propia elección
Esta mentalidad te libera de la presión externa y te devuelve a la esencia del vino: alegría, comunidad, memoria y conexión.
Conclusión: bebe lo que sientas correcto y hazlo tuyo
El viaje de Iván a Tenerife le recordó que el vino no necesita escenario, puntuación ni estatus para tener valor.
Una botella rara puede ser mágica. Una sencilla puede ser igual de significativa.
Si tu elección te hace feliz - si encaja con tu momento - entonces ese es el verdadero valor del vino. Y siempre será la elección correcta.
Bebe con confianza, bebe con intención y bebe por el placer de hacerlo. Porque, al final, de eso se trata el vino.















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