Los diez mejores vinos que probé en 2025
- Iván González Gaínza

- 14 ene
- 5 Min. de lectura
Y aquí estamos otra vez, con mi ejercicio anual de mirar atrás y destilar un año entero de consumo de vino en mi Top 10 personal.
Cada año repasamos todos los vinos que hemos probado o bebido e intentamos ordenarlos según nuestras preferencias. Sin embargo, este año resultó más difícil por alguna razón. No porque los vinos fueran menos memorables, sino porque el propio año se desarrolló de una manera diferente.
Los primeros meses fueron relativamente tranquilos a nivel de consumo personal, en gran parte debido a la naturaleza de nuestro trabajo. Ferias profesionales, visitas a bodegas y catas técnicas dominan ese periodo, y esos sorbos fugaces - por muy informativos que sean - no encajan necesariamente aquí.
Esta lista recoge los mejores vinos que tuve tiempo de disfrutar de verdad: al menos una copa completa compartida con amigos, una botella abierta en casa o un vino disfrutado en un restaurante.
La mayoría de estos vinos se descubrieron, por tanto, en la segunda mitad del año. Como añadidos especiales este año, he incluido algunas menciones especiales y, por primera vez, una decepción.

Así que, sin más, aquí va… los diez mejores vinos que probé en 2025:

10. Recondita Armonia – Monastrell Dulce Espumoso
Uno de los privilegios de trabajar en el mundo del vino es tener acceso a momentos que simplemente no se pueden replicar, y esta botella es prueba de ello.
Solo se elaboraron 50 botellas de este espumoso dulce tinto - sí, tinto - y yo estaba exactamente en el lugar adecuado, en el momento justo, para preguntar a Felipe Gutiérrez de la Vega si podía llevarme una a casa.
Este vino es puro placer goloso. Los sabores de fruta se elevaban con las burbujas y una acidez fresca lo hacía fluido y vivo. Disfrutado con chocolate, fue como meterse dentro de una tarta Selva Negra.

9. Artadi – Quintanilla 2020
Artadi aparece en esta lista casi todos los años, en gran parte gracias a una compra en primeur realizada hace tiempo que sigue dando alegrías, aunque se está agotando a buen ritmo.
Quintanilla se distingue de muchos de los vinos de la bodega, más ligera en estilo, pero este vino en particular tiene mayor profundidad, cuerpo y complejidad. Para mí, la fruta se percibe más madura en este viñedo en comparación con La Poza de los Ballesteros o La Hoya. En conjunto, una copa magnífica y que vale cada euro que cuesta.

8. Pazo Señorans – Selección de Añada 2014
Otro recordatorio de lo generosos que pueden ser los winelovers. Un jueves cualquiera, haciendo mi ruta habitual, entré en un restaurante y me encontré con una reunión de amigos que estaban bebiendo vinos de gran nivel. Me invitaron a “coger una copa” y justo apareció este Pazo Señorans.
Este Albariño es un vino espectacular.
Demuestra hasta qué punto esta variedad puede alcanzar cotas extraordinarias. Si fuera un vino francés, estaría muy por encima de mis posibilidades.

7. Luis Pérez – Caberrubia Fino, Saca II
Mi afinidad con Jerez ya era evidente en la lista de 2024. En 2025, este amor ha madurado hacia una exploración más profunda - y una mayor disposición a gastar un poco más.
Caberrubia es, sencillamente, el mejor fino que he probado hasta la fecha. Las notas más punzantes de yodo y salinidad se retiran para dejar espacio a la piel de naranja, el azahar y una textura rica, casi untuosa, que recubre el paladar y permanece durante largo tiempo.
Ya estoy planeando la compra de la próxima botella.

6. A. Lamblot – Synergie Champagne
La revolución del Champagne está en pleno auge. Si sigues recurriendo por defecto a las mismas marcas producidas en masa, te estás perdiendo algo importante.
Por el precio de un Champagne comercial, esta botella ofrece algo infinitamente más preciso.
Burbuja fina, aromas sutiles, acidez equilibrada y una claridad de sabor notable. Simplemente perfecto.

5. The Wine Bang – Amontillado Pisador
Hay un vídeo en nuestras redes sociales en el que declaro mi amor por este vino. Puede que estuviera algo alegre pero el sentimiento era totalmente sincero.
Este Amontillado es complejo y delicado al mismo tiempo, un equilibrio difícil de lograr. Seco y dulce, fresco pero otoñal, floral y tostado. Un estudio de contrastes que, de algún modo, se resuelve en armonía. Intentar explicarlo da la sensación de no hacerle justicia.
Enlace al vídeo: https://www.youtube.com/shorts/Wv3oCjPqPCE?feature=share

4. Vicky Torres – Vino de la Isla
Después de cinco años de búsqueda, por fin encontré uno de los vinos de Vicky Torres durante una breve visita a mi isla natal, Tenerife. Viajando solo con equipaje de mano, la decisión fue sencilla: beberlo ese mismo día.
¡Qué vino tan delicioso! Refinado, floral y de expresión serena, con un carácter volcánico que aparece de forma sutil, no dominante. Fue como morder una cereza perfectamente madura y crujiente.
Lo compartí con mi madre el día de su cumpleaños, con nada más que almendras sobre la mesa. Nos sacó una sonrisa a los dos y nos regaló un momento de pura alegría.

3. Château La Fleur-Pétrus 2001
No es un vino que compraría habitualmente, en parte por su precio, pero sobre todo por su estilo. Los lectores habituales sabrán que rara vez me siento atraído por el Merlot o el Cabernet Sauvignon.
Dicho esto, cuando un amigo dice: “Esta noche abro esta botella. ¿Te apetece probarla conmigo?”, la respuesta siempre será sí.
El detalle clave aquí es la añada. La cosecha 2001 se encuentra en su momento óptimo y no decepcionó. Refinado, elegante y muy alejado de las experiencias bordelesas más pesadas que he tenido en el pasado.
Un recordatorio fantástico de por qué las grandes bodegas siguen siendo relevantes, aunque sus precios sean cada vez más difíciles de justificar.
2. Magna Vides – Bancales del Sardal 2022
Si vas a llevar tu propia botella a un restaurante, hazlo con estilo, que es exactamente lo que hice.
Llevé este vino al restaurante de un amigo y cliente, con el acuerdo de que una copa serviría como descorche. Un auténtico chollo.
Este tinto es una expresión sobresaliente de viñas viejas: concentrado pero elegante, potente pero refinado. Responde a la pregunta de cómo un vino puede ser todas estas cosas a la vez. Uno de los grandes momentos del año.

1. Carlos Mazo – Barrio Pastores
A lo largo de esta lista, el precio medio ha ido subiendo de forma discreta. Excepto aquí.
Por unos 25 €, este vino no solo es el mejor que bebí este año, sino también el más discreto, infravalorado y sin pretensiones de todos.
Llega sin alardes ni expectativas y, poco a poco, va revelando capas de carácter.
Fruta fresca, flores, redondez y frescura, evolucionando constantemente desde la primera copa hasta la última gota. Esto es todo lo que busco en un vino, y la prueba de que la verdadera calidad no tiene por qué estar fuera de alcance.
Menciones especiales
Boekenhoutskloof Semillon – El Semillon puro es raro en mi mundo, y esta botella fue un auténtico placer.
Albamar PAI 2014 – Catado en la bodega con un grupo de amantes del vino. Todos querían comprarlo después de probarlo.
Verónica Ortega Cobrana 2022 – Esta añada es, sencillamente, de otro planeta.
La mayor decepción
L’Ermita 2010 - Siento decirlo, pero a un precio que supera los 1.000 € por botella, la propuesta de valor no tiene sentido para mí. Existen innumerables vinos que ofrecen más disfrute, más emoción y más expresión por una fracción de ese coste.










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